No había nada en el mundo que consiguiera hacerla olvidar todo lo que fue y ya no sería nunca más. Ni si quiera aquella en la que se había estado refugiando todo este tiempo conseguía hacerla entrar en razón. Nadie.
Ella sola no podía afrontar todo aquello y a nadie se le ocurría la fórmula que la hiciese comprender que nada de eso valía la pena. Ella sufría , y el mundo a su alrededor sufría con ella.
Un día apareció, tan perfecto y simple como siempre había soñado. La solución a todos los problemas, el que aportaba todo lo que nadie más podía y , sobretodo, el que trajo el equilibrio que tanto necesitaba a su vida.
Y , así fue, como poco a poco comenzó a olvidar todo aquello y a ser feliz en este nuevo camino. Ni siquiera los pequeños "peros" parecieron importar al principio. Como todos los principios, este no podía ser menos. Todo era perfecto.
Hasta que empezó a conocer su lista de prioridades y se dio cuenta que ella no la encabezada. Comenzó a darse cuenta que la solución se estaba convirtiendo en otro problema. Volvían las desesperaciones, las peleas, los " no puedo más " y las ganas de acabar con todo. Empezó a sufrir en sus propias carnes eso de que " uno y uno no siempre son dos " y , aunque parecía aguantar sin ganas al principio, aparentando que todo iba bien, se iba llenando poco a poco el vaso a base de gotitas. Y esa fuerza que siempre la había caracterizado comenzó a desaparecer en las noches de sufrimiento. ¿ Decepción? Tal vez. ¿Miedo? Tal vez.
De nuevo se encontraba dentro de un espiral de emociones del que no era capaz de salir. El miedo le impedía romper con todo. La inseguridad de sus actos, la necesidad de sentirse querida aunque sólo fuer a ratos. El pánico a la soledad , a volver atrás. La incertidumbre de no saber hacia dónde dirigir sus pasos ...
Todo eso la iba apagando poco a poco. De nuevo buscó ayuda y soluciones, y sólo recibió palabras y consejos. La única solución debía buscarla ella. Y nada ni nadie podía cambiar aquello, excepto ella.
Debía anteponerse a todo lo demás, ser la primera en su lista de prioridades. Pensar sólo en ella , pero ... tú la conoces tan bien como yo. ¿Cuándo ha dejado ella de pensar en los demás?
Y a mi se me secará la saliva de repetírtelo ..... ¡Quiérete!
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