Le damos tan poca importancia a los pequeños detalles del día a día que acaban pasando desapercibidos por la película de nuestra vida. Como escenas sin importancia llevadas a cabo por extras.
Pero como siempre pasa en las películas, llega el final y , han sido tantas las pequeñas escenas a las que no les has prestado atención que, realmente, no te has enterado de nada.
Y eso es lo que pasa con nuestra vida; llega el final y no nos enteramos de nada.
No nos enteramos que siempre que subes al autobús por las mañanas el chófer te regala la primera sonrisa del día. Que hay una chica en tu clase que lleva gafas de mil colores. Que esta mañana al depertarte pusite primero el pie derecho y hoy el sol brilla más que de costumbre. Que un niño pequeño no paraba de mirarte por la calle esperando un gesto por tu parte. Que han cruzado la calle dos ancianos cogidos de la mano. Que hoy no has pensado en él. Que nunca le dices a tu madre cuánto la quieres. Que tu hermano ya llega a la parte de arriba de los armarios. Que la casa de tu vecino está en venta. Que el aire ya huele a verano. Que cada segundo que pasa alguien nace y alguien se muere. Que lo tienes todo en la vida. Que has vuelto a sentir ese olor que tantos recuerdos te causa. Que hoy han puesto en la radio tu canción favorita. Que has visto una mariposa. Que el señor de la cafetería te dice simpre lo bonitos que son tus ojos. Que le estás sonriendo al chico de en frente ...
Que hoy has vivido un poco más porque no has dejado pasar ningún detalle.
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