Desde pequeña me han enseñado que es de bien nacido ser agradecido.
Llegas a un momento en tu vida que te das cuenta que lo tienes todo. Que no te falta nada. Y te sientes en la necesidad de dar las gracias a cada una de las personas que, de una forma u otra, te han hecho llegar justo al punto en el que te encuentras ahora y los responsables de que tu vida sea de esa forma y no de ninguna otra.
-Empezando, por supuesto, por la persona que me ha dado esta vida. Podría decir, sin ninguna duda, que nadie nunca jamás me querrá como lo hace ella. Que nadie sufrirá tanto con mis caídas y disfrutará de mis remontadas, como ella. Pero sobretodo que, si tuviera que elegir una madre, nunca habría elegido una mejor que ella.
.... aunque, por suerte. No tengo sólo una madre....
.... ni dos. Tengo tres. Y son lo mejor que me ha podido pasar en la vida.
-Dicen que no hay nada mejor que las pequeñas cosas de la vida. En ese reparto, yo me quedé con lo mejor. Tengo cada día a mi lado la fórmula de la felicidad. Y , aunque a veces no lo demuestre, son las únicas personas por las cuales estaría dispuesta a hacer cualquier cosa.
-En la vida, no eliges a tu padre ni a tu madre. ni a tus hermanos. El país donde naces, tu nombre ni el color de tus ojos. Pero hay una cosa que sí eliges tú solo. A tus amigos. Y yo, me he coronado eligiendo a las mías.
Pueden aportar locura a mis historias, energía a mis momentos y son capaces de dejarme con la boca abierta aunque intente apretarla con fuerza. Son el típico escudo de metal relleno de plastilina amoldable. Sus sonrisas, uno de sus rasgos más imprescindibles. Nunca sabes con qué te van a sorprender. Cuando aparecen, todo cambia. Ellas llegan y la tranquilidad se esfuma en milésimas de segundo. Cuando digo que son un tornado, no lo digo sin argumento.
Y las tengo para todos los gustos.
De las que han estado, están y sabes que , inevitablemente, estarán siempre. De las pasotas adorables que aparecen en cada recuerdo del pasado y en cada plan de futuro.
Con las que aprendes mucho más de lo que le puedas enseñar. Las de la magia constante, las que te conocen mejor que tú misma. Con las que hacer un best seller de vuestra vida.
Las que hacen especial todo lo que tocan. Las que son capaces de romper distancias y llevar la playa a Madrid. Las que están incluso cuando tú misma te has dado de lado. A las que contar tus problemas. De las que sabes que te quieren , sin más.
De las que sólo con mirarlas sabes todo lo que piensa, las transparentes. Las del corazón más grande jamás conocido. Las que contagian sonrisas y congelan momentos.
Con las que las palabras se quedan diminutas a su lado. Las de ganchos directos. Las que sólo escuchan. Las que te enseñan . Las grandes filósofas de la vida.
Con las que las risas son inevitables. Las que inventan palabras y confunden números ordinales. Las del rubio interno y los momentos inolvidables.
De las fiesteras. Las que viven la vida en tacones y vestidos cortos de vida alegre. Las que sabes que nunca te fallarán, ni a conciencia. Las que te comprenden, te ayudan , te quieren, con la que te das cuenta que la vida se ve mejor entre pasodobles y cuplés.
Con las que no parar de hacer locuras. De las que te cuelas en las casetas de las ferias y no pasa nada. Con la que hablar horas y horas y no cansarte.
- Regalos. Regalos del destino. No podría llamarlo de otra forma. Cuando encuentras la persona que te complementa tan bien , que tu vida sin ella sería de todo menos tu vida. Cuando si no está cerca nada funciona y cuando, conoces su vida mejor que la tuya y viceversa. Sólo puedes pensar que ha sido un regalo.
El regalo más grande.
- Cada persona que llega a tu vida lo hace por alguna razón. Unas para aprender, otras para enseñar.
Con ellas ha sido todo aprender. He aprendido tanto, tanto que ni yo misma soy consciente. Me han enseñado a todos los niveles y en todos los aspectos. A luchar, a creer en mí, a conseguir todo lo que me propongo, a saborear las victorias y afrontar las derrotas. No siempre se gana, pero se aprende a perder.
Lo más importante, es que siguen enseñándome, cada una a su manera y , estoy segura, lo seguirán haciendo siempre. No me cansaré nunca de decir que les debo estar donde estoy, a cada una por lo suyo.
- Si algo he aprendido de ellas, además, es que se cierran etapas para dar paso a otras. Ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Acaba de comenzar una que, he tenido la suerte de compartir con las mejores personas posibles. Las que sin conocerte de nada te dan todo. Con las que reír y no parar. Con las que agobiarte y , sobretodo, disfrutar.
- En definitiva. Hay personas que forman parte de momentos, recuerdos, fiestas, aventuras, conversaciones , sueños, sonrisas , lágrimas, agobios , salidas y entradas , veranos, inviernos , primaveras y otoños....
- Aunque, en el momento en que entra en juego la distancia, el camino se hace más difícil. La suerte es encontrar personas al lado de las cuales la distancia dura un suspiro. Con las que compartir una vida a distancia. Inventando encuentros a posta. Buscando excusas para vernos. Haciéndome feliz.
- Y, por último, personas mágicas. Con las que un segundo puede ser toda una vida. Con las que disfrutar, reír y llorar. Con el don de hacer feliz. De las que hacen regalos que duran para siempre. De las que no te cansas. De las que hacen que no sean suficientes ni todas las palabras del mundo.
Al fin y al cabo de eso trata la vida. De momentos, de los buenos y de los no tan buenos. De tener personas con quien compartirlos. De reir , de llorar, de salir , de entrar , de divertirse. De luchar por lo que quieres. De conseguir metas y saltar obstáculos y si son demasiado altos , se rodean. De caerte cien veces y levantarte ciento una.
De ser feliz.


















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