jueves, 16 de junio de 2011

Cuéntame un cuento.

Os voy a contar una historia.
Esta historia no tiene nada que ver con la que nos contaban nuestras madres velando por nuestros sueños las noches de tormenta. Nada de eso. Nada de princesas encerradas en torres y príncipes que las rescatan con un beso de amor. Olvidaos de la película.
En realidad, os voy a contar la verdadera historia de esas princesas de vuestros cuentos..

" Había una vez un grupo de amigas. Vivían en un pequeño reino.
Eran tan iguales y diferentes que juntas formaban un perfecto equilibrio.
Os las voy a presentar, y aunque os sean familiares sus nombres, no os dejéis llevar por el concepto que tengáis de ellos. Os voy a contar su verdadera historia.
Había una tal Sirenita, que prefirió la libertad que le infería el mar a pisar tierra firme. Hacía largos viajes a la superficie a ver a su amado príncipe, hasta que un día, estaba tan agotada que decidió dejarse llevar por la corriente. A continuación, os voy a hablar de Tiana, que cansada de besar príncipes que al final se convertían en sapos, buscaba ansiosa la fórmula química que le permitiese crear al hombre ideal.
Llega el turno de Yasmin, una princesa que busca el ladrón digno de su tesoro. Aurora, siempre rezagada y somnolienta, se debate entre el azul del mar y el rosado de la tierra para su vestido, mientras espera en su isla perdida, el príncipe que la libre de su letargo.
A continuación , tenemos a Pulgarcita. No debemos subestimarla por su pequeño tamaño, ya que es digna de todo un príncipe que aún está por llegar.
A Cenicienta , le llegó el príncipe tan temprano, que cuando llegaron las 12 estaban tan cansados de bailar que tuvieron que parar, sin zapatitos de cristal, porque nuestra Cenicienta prefería usar zapatillas.
Blancanieves mordió la manzana equivocada. La que la obligó a llevar a cuestas la sombra de un príncipe que no la mereció. Megara , cambió a Hércules por las musas, por su musa.
Rapunzel, tan tímida y rezagada, esperaba en su castillo a que el príncipe tocase su puerta. Aunque algunos intentaban escalar la torre, y ella no terminaba de lanzarles su melena para agilizarles el trabajo.
Y por último, que no por ello menos importante, tenemos a Mulán, que como todos sabeis , siempre ha sido una princesa guerrera y luchadora. En este cuento no iba a ser menos.

Estando un día todas reunidas, después de mucho tiempo sin verse, se dieron cuenta que cada una con su historia estaban olvidando escribir su cuento en común. Entonces, se prometieron una cosa.
No dejarían que ninguna bruja disfrazada de "amiga" consiguiera separarlas jamás. No dejarían nunca que ningún príncipe que les prometiera amor eterno consiguiera separarlas jamás. Que nunca iban a sufrir más de lo necesario por amor. Que seguirian estando juntas pasara lo que pasara. Y sobretodo, que iban a seguir creando eso que todas pusieron por nombre equilibrio.

Y colorín, colorado ... este cuento se ha acabado"

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