Recuerdo que estando ya lista para mi viaje a la Tierra, el hada que me acompañaba me iba contando que no debía de tener miedo. Que no me preocupara porque por mucho que la vida me pudiera parecer un reto imposible , merecía la pena. Me fue narrando todas las maravillas de ésta y poco a poco el miedo se me fue pasando conforme nos acercábamos a ese extraño y curioso lugar al que llaman Tierra.
Cuando llegó el momento de despedirnos, sentí una punzada en el pecho, ya que había estado conmigo desde que tenía uso de razón.Pero ella, como siempre, me tranquilizó diciéndome que quizás cuando empezara la nueva vida en la Tierra no me acordaría de ella, que iba a ser capaz de sobrevivir por mi misma y que todo iba a salir bien. Pero para tranquilizarme aún más me dijo que cuando llegamos a la Tierra nos asignan un "hada protectora". Me contó que ese hada no iba a tener alas ni polvos mágicos como ella( los polvos debería buscárlos en otros lugares) ,que tendría un aspecto totalmente diferente a ella, pero que sabría quien era justo en el momento que la viese.
Entonces siguió contándome cuáles eran los cometidos de ese "hada protectora".
Me contó que empezaría estando a mi lado cuando se me calleran los primeros dientes o cuando me callese corriendo al escondite y me hiciese sangre en las rodillas. Me contó , también, que estaría dispuesta a defenderme si alguien se reía de mi por llevar un parche en el ojo. Que seguiría a mi lado cuando suspendiera el primer examen, cuando me montase la primera vez en un avión. Y todas las primeras veces de todo lo que me pudiera imaginar, ahí estaría.
Me haría regalos de los que nadie hace, me regalaría palabras. Sería mi red cuando cayese y me cogería de la mano para indicarme el camino que debería de seguir. Sería mi espada y mi escudo en cada batalla, y mis pies para caminar. Me entendería sin palabras y me conocería más que yo misma.
Y así, cada vez que tuviera miedo, no tendría más que mirarla y saber que nada malo podría ocurrirme.
Y entonces lloré. El hada me preguntó que por qué lloraba. Y mi contestación fue que no merecía todo eso. Que yo no habría hecho nada por ese hada para que ella me diese tanto. Entonces el hada me sonrío y me dijo que ella sería feliz teniéndome a su lado.
Y así llegué a la tierra sin ningún tipo de miedo y la encontré. Me di cuenta que tenía razón en todo lo que decía, que incluso se quedaba corta.
Encontré a mi "hada protectora" y me ayudó a ser yo. Me enseñó infinidad de cosas. Aprendió otras tantas de mi. Nos hicimos una sola persona. Y aprendimos a vivir, juntas.
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